Ricardo Ferro

Cuando en Cajamarca reinaban las FARC

En la columna de hoy los invito a que desde Cajamarca hagamos un recorrido por nuestro reciente pasado, no solo para honrar la memoria de nuestras víctimas sino para llamar a la conciencia y rectificar el camino.

El 9 de agosto de 2001, siete militares y un civil resultaron muertos tras una ataque de una columna del frente 21 de las FARC cerca a la inspección de Coello-Cocora, en la vía que de Ibagué conduce a Cajamarca, cuando el camión en el que se movilizaba una patrulla del batallón Rooke fue dinamitado.

El comandante de la Sexta Brigada de la época, general Hernán Cadavid Barco, denunció que los guerrilleros remataron en el piso a los soldados que resultaron heridos con la explosión.

De la misma manera, un civil y tres uniformados perdieron la vida cuando fue emboscada una patrulla del Escuadrón Móvil de Carabineros (EMCAR) de la Policía, que acudió a la zona para contrarrestar un retén de los guerrilleros.

Es de recordar que también en el corredor vial Ibagué – Cajamarca, guerrilleros del frente 50 de las FARC atacaron una patrulla de la Policía de Carreteras. El saldo: tres patrulleros y un muchacho de 16 años muertos.

Para no hablar de varios ataques y secuestros a personas de bien de Anime y las múltiples veces que volaron el peaje.

Las FARC, en un momento de nuestra historia reciente, crearon en esta despensa agrícola la denominada ‘Comisión Cajamarca’, que no fue otra cosa que un aparato para extorsionar y esquilmar a campesinos, agricultores y empresarios.

Alias Donald, en su momento, lanzó desde Cajamarca amenazas de muerte tanto a directivos de multinacionales mineras, como a integrantes humildes del propio pueblo al que decían defender.

A los que no amenazó alias Donald fue a los saqueadores de la minería ilegal. ¿Existiría acaso algún tipo de alianza de parte de aquellos con la guerrilla?

Es un hecho: antes de la seguridad democrática en Cajamarca reinaban las Farc y gracias al gobierno del presidente Uribe las cosas cambiaron.

Los cajamarcunos tienen derecho a no padecer nuevamente esta u otras violencias. Se requiere justicia, reparación y buena memoria, porque además, ‘quien no conoce su historia está condenado a repetirla’.

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